NUEVOS RETOS Y MEJORES PROMESAS
Las Sociedades financiera de Objetivo Múltiple (Sofomes)
Tienen su origen conceptual en lo que hoy se conoce como Sociedades Financieras
de Objetivo Limitado (Sofoles), que se crearon mediante una reforma a la
Ley de Instituciones de Crédito en 1993, al considerarse un intermediario
financiero especializado. Esta modalidad de entidad financiera surgió
al amparo de las negociaciones del Tratado de Libre Comercio con América
del Norte (TLCAN) y tiene similitud con la figura de Non bank banks.
Las Sofoles se crearon para captar recursos provenientes solo de la colocación
de instrumentos inscritos en el Registro Nacional de Valores (RNV) y otorgar
créditos para determinada actividad o sector. Requerían la
autorización de la Secretaria de Hacienda y Crédito Público
(SHCP) y la supervisión de la Comisión Nacional Bancaria y
de Valores (CNBV). Las Sofoles lograron un crecimiento de 240% durante 2000-2005,
al mostrar un dinamismo muy notorio en comparación con 140% de crecimiento
de la banca de desarrollo, o 18% de los bancos comerciales en el mismo periodo
(Banco Mundial, Financing of the prívate Sector México, 2000-2005:
Evolution, Composition and determinants).
Por el gran posicionamiento de las Sofoles y la ventaja competitiva que
brindaban al sector financiero mexicano el gobierno propuso una iniciativa
para crear las Sofomes. Así se busca mayor competencia, acceso a
los servicios financieros, apertura a nuevos participantes eficiencia en
la prestación de servicios financieros, profundización en
otorgar crédito e innovación de productos y servicios financieros.
Según esta iniciativa, la regulación existente para las Sofoles,
Arrendadoras y Empresas de Factoraje habían tenido efectos adversos:
La regulación y supervisión de las autoridades financieras
creaba una percepción de riesgo moral de una protección o
garantía del gobierno federal a favor de los acreedores de estas
instituciones.
No existía una base legal para hacer un rescate ya que no captaban
depósitos del Público.
La Autorización para constituirse como Sofol, arrendadores o empresas
de factoraje constituía una barrera de entrada que inhibía
la competencia.
La carga Administrativa que imponía la regulación incrementaba
los costos de operación.
Derivado de los puntos mencionados, la iniciativa de la reforma tenía
como objetivos:
Reconocer que el arrendamiento y el factoraje financiero no debían
ser actividades reservadas (como no lo era el crédito). Entonces,
proponía que cualquier empresa mercantil pudiera llevar a cabo estas
operaciones sin autorización ni supervisión por parte de las
autoridades financieras.
Dar a las empresas mercantiles (que se dedicasen preponderantemente a otorgar
créditos) las ventajas sobre todo las tipo fiscales y procesales,
que tenían las entidades financieras.
Así, el 18 de julio de 2006 se constituyeron las
Sofomes y se dio un plazo máximo de siete años a las Sofoles
para su proceso de transformación a Sofomes, catalogadas en Reguladas
(Sofom ER) y No Reguladas (Sofom ENR).
La evolución que ha presentado las Sofomes resulta impresionante
ya que al inicio del 2007 existían dos Sofomes ER y 41 Sofomes ENR.
Dos Años después, las cifras dicen que ya son 938 ENR, de
las cuales la Asociación Mexicana de Entidades Financieras Especializadas
(AMFE) estima que 50% no se encuentran en operación; y de las ER,
que 23 están inactivas. Es relevante observar que el máximo
de Sofoles Creadas ha sido de 57 entidades en 2005. Es necesario cuestionar
los crecimientos anormales que se presenten y evaluar si son sostenibles
en el largo plazo.